lunes, 11 de abril de 2011

RECUPERACIÓN RELIGIÓN GRADO UNDECIMO

INSTITUCIÓN EDUCATIVA SANTO TOMÁS


RECUPERACIÓN RELIGIÓN GRADO: UNDECIMO

Las respuestas deben ser enviadas al correo alterno esmeraldita43@gmail.com  Tienes plazo hasta las 24 horas del 12 de Abril
Buena suerte
"Se dice que el hombre, en el momento de nacer, es el más ignorante de los animales”. En efecto, los instintos capacitan a las restantes especies (a unas más que a otras) para una rápida adaptación a sus ambientes específicos. Dentro de ese círculo, muy estrecho por cierto, el animal se conduce con acierto innato. Como contrapartida a los animales les espera una vida prefabricada, en la que las variaciones y las innovaciones son mínimas y hay muy poco que aprender.

En el caso del hombre, el ajuste al medio no se produce de manera inmediata, sino que exige un largo proceso de aprendizaje. A diferencia de otras especies, el hombre necesita mucho tiempo para aprender a andar, a comunicarse con sus congéneres, a procurarse el alimento por sí mismo, etc. Carente, en buena medida, de instintos, el ser humano tiene que hacerse a sí mismo. Su vida está abierta y tiene que hacer de ella una tarea eligiendo y adoptando actitudes. Esto nos acerca al concepto de libertad.

Ahora bien, sin inteligencia no hay libertad.“Donde hay inteligencia, hay libre albedrío (libertad)”, decía el filósofo cristiano Tomás de Aquino. Muchas observaciones e investigaciones con animales muestran que, en medida que algunos de ellos manifiesta cierta inteligencia práctica, no les es ajeno del todo cierto germen de libertad: un chimpancé puede detenerse súbitamente en su intento de tomar unos plátanos que están suspendidos del techos, puede inspeccionar el entorno y unir unos tubos dejados a su alcance por el experimentador para alcanzar con ellos la comida. El animal ha sido capaz de dejar por unos momentos en suspenso el apetito para solucionar un problema. Pero los animales, incluso en sus manifestaciones más asombrosas de inteligencia, actúan movidos por estímulos y deseos presentes y relacionados con alguna necesidad básica. Su inteligencia les capacita para resolver sencillos problemas siempre orientados a la satisfacción de alguna necesidad básica. Por ello, en general, tienen que hacer lo que están programados para hacer. No se les puede culpar, ni juzgar, como tampoco alabar o aplaudir por algo que hayan hecho o dejado de hacer. El caso del ser humano es muy diferente: nuestra inteligencia y nuestra voluntad colaboran para hacer proyectos, anticipar consecuencias, controlar deseos, e incluso necesidades vitales, y actuar libremente. Aunque las circunstancias nos empujen, tenemos la posibilidad de opción, en la situación en que se existe, entre una determinada línea de conducta y otra distinta de ella. La libertad nos diferencia de todos los seres que actúan de una sola forma posible, sean los planetas o las abejas. No decimos, por ejemplo, que las termitas soldado, que muchas veces sacrifican su vida para proteger el hormiguero, sean héroes; pero sí decimos que es heroica o muy elogiable la conducta del alpinista que, exhausto, baja a un compañero de cordada, enfermo o lastimado, por una escarpada pared, jugándose la vida. El terrible dolor que siente en sus brazos y en sus piernas, el riesgo y el miedo cesarían con sólo el gesto de desenganchar el pesado cuerpo que lleva suspendido. El mortal descenso se convertiría así en una dificultad menor. Somos animales, estamos hechos de la misma pasta biológica, que se conforma y reproduce por idénticos procedimientos. Pero la animalidad humana ha sido elevada a un nivel de realidad más complejo, que nos hace ser animales de otro modo cualitativo.

Estamos, pues, dotados de unas diferencias genéticas (muy pocas, pero suficientes) que han posibilitado la formación de un cerebro especialmente desarrollado y dotado de capacidades extraordinarias: pensamiento abstracto, autoconciencia, lenguaje, libertad y responsabilidad, apertura a la pregunta por el sentido y el fundamento, y también al diálogo con el absoluto.

Todo este conjunto de características es lo que nos permite defender una concepción singular y cualitativamente diferenciada del ser humano, que no está reñida con su entroncamiento en el proceso evolutivo.

Somos animales y, por eso, sentimos como ellos, pero nuestro sentir está elevado y configurado por una estructura nueva: se trata de un sentir inteligente, vertido a la realidad de un modo no cerrado y determinista sino libre y responsable.

Somos, pues, razón, sentimientos y voluntad libre, lo que nos obliga a hacernos cargo de nuestra propia realidad, teniendo que decidir el ideal de persona que queremos llegar a ser, y teniendo que hacer de nuestra vida una interminable tarea de perseguir con nuestros actos libres dicha meta, no de modo autosuficiente sino entrelazados con los demás componentes de nuestra especie, y abiertos de forma permanente a trascender nuestra propia realidad, en una doble dimensión: trascendencia intrahistórica y trascendencia escatológica.

Es razonable, por tanto, concluir atención y respeto hacia la naturaleza y las especies animales, especialmente las más dotadas y semejantes a nosotros.

Después de leer el texto contesta

1. Los seres humanos cuando llegan al mundo les espera un gran proceso de aprendizaje. Enumere algunas de las tareas que debe asumir el ser humano

2. Señala tres diferencias importantes que encuentras entre el comportamiento del ser humano y el de los animales.

3. Para qué están programados los animales?

4. Para qué le sirve la inteligencia al ser humano?

5. Los animales son libres?

6. Los seres humanos son libres?

7. Cuál es la diferencia entre la singularidad del ser humano y el individualismo?

8. El ser humano se hace así mismo?

9. Cuál es el sentido de la vida?

10. Explique en pocas palabras el eje central del documento leído en este periodo, de los derechos sexuales de las mujeres.

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